Llegué a una conclusión: No me resultan en absoluto las fiestas totalmente armadas con un esquema fijo. Me refiero a las fiestas de 15 y los casamientos típicos!
No sé a cuántas de estas hojas cuadriculadas del orto fueron uds, pero el temita de: picada, a las mesas, diapositivas con música triste y con efectos de cuarta, micro-entrada, baile, diapositivas, comida, baile, diapositivas, baile, postre, diapostre, bailitivas, postribaile....
Yo entiendo que es más fácil mantener esta ecuación... pero, es más fácil? No sería mejor hacer un asado en un campo? Una comilona normal en un salón? Cortarla con videos anecdóticos y empalagosos? y sobre todo... flaco, no me hagas bailar "pechito con pechito" después del salmón-pastrami-tinto-helado-pavita-brownie-salamín...
Aparte... contámela con esto:
- Tíos pasados de bebida, rojos hasta los ojos, panzones... salticando y riendo mientras son vitoreados por los primitos menores y señalados con estupor por las viejas incogidas anualmente. Estos muchachos, que recuerdan sus años mozos en los que revoleaban el firulete y gozaban de juegos como el tienti, además de dejar un rastro de verguenza y lastimosidad... suelen luego retirarse a sus asientos para continuar con la bebida y el de'control en su mesa. ¿Sabés cómo termina? Se llevan puesto con el taunus un buen niño que justo salía a oler las primeras gotas del rocío, con una chupaleta en una mano y una hélice en la gorra.
- Los amigos del novio, extralimitados por la bebida y el frenesí... arrojándolo de lado a lado. Revoleándolo por el aire y dándole golpes anímicos en la espalda y la cabeza. Además de la detonación de un derrame cerebral del pobre pibe, no me convence el esquema. Yo participo de esto en general, eh? Pero más de una vez, mientras lo elevaba, le tiraba de los pantalones y gritaba el clásico: "eeeeeEEEEEEHHHHHH ... ooohh JAJA ooouuu eeeee AH! AH! AH! oosssss. nnnnmmmpuuullldddddd ea ea ea, pepé"; pensaba ¿Qué carajo hacemos?
- El postre, ese clásico helado tri-color uni-sabor que viene acompañado con un brownie, cuyo tamaño satisfaría sólo aun GI Joe. La comida. ¿Notaron que la comida suele ser una bosta? Eso es porque dicen "A ver, somo 100... 100 menúes clásicos con el postre A." Esa masividad de pedidos, ¿en esos lugares? No puede salir bien. El vino ni te digo. Paren! ¿Alguien fue a casamientos con buena comida, postre y bebida? Opongánse, pero yo me refiero a la MAYORÍA.
- El carnaval carioca. Sí, a todos les gusta menos a mí. Soy un amargo? Veo el vaso vacío aún cuando lo están sirviendo? Puede ser. A mí el carnaval carioca me da nostalgia y pena. Veo a las viejas sujetarse de enormes bananas (quizás las últimas en sus vidas), ponerse gorros de cotillón (mirá que palabra mersa) y batir las palmas bailando a lo "Sandro" un baile que pasa de divertido a triste. Se hace la fila, pasamos todos entre todos riendo. Quizás te agarrás de las caderas de un viejo que no viste en tu puta vida y atrás tuyo viene una tía... Cero motivación.
- El final. No me refiero al final final, sino cuando tu vida termina. Con las mangas arremangadas, la corbata en un bolsillo de un saco (quizás no el tuyo), la frente traspirada y el postre de tu pareja a medio terminar... mirás a tu alrededor y se hace un "click". ¿Sabés qué es? BASTA. Ahí se acabo todo, me voy a la mierda. En la pista de baile sólo quedan niñas de 6 años en medias bailando alrededor de un infante que llora y mariconea mientras se muerde y babea una mano. Ves gente que se despide y se va (escena triste). El novio está tirado a un costado sonriendo descerebradamente pero queriendo meterse en un ataúd a dormir y la novia sigue recorriendo mesas, en la que quizás sea, su OBRA MAESTRA de Relaciones Públicas: "Todos deben ser felices".


Hitler se entera que Ignomanía no funciona en Berlín






















































