sábado, 10 de marzo de 2012

Cuentos

He aquí, señores, cuentos de mi propia cosecha, muchos de ellos de terror tirando a suspenso, salvo el primero que es de un estilo muy Bukowski (realismo sucio). Al que le guste leer espero que los sepa aprovechar, les dejo las primeras líneas de algunos textos:

El disfraz social


Hacía largo tiempo que sonaba el despertador, me atormentaba el ruido, resonaba en mi cabeza a medida que iba tomando conciencia; un nuevo despertar, una nueva mañana y otro arduo día laboral después de un fin de semana agitado. Abrí como pude los ojos, cegados por la luz de la mañana que se colaba a través de la persiana y manoteé el despertador varias veces hasta que por fin se apagó. Noté que hacía mucho frío y me cubrí un poco con una frazadita que alguna vez robé de un micro larga distancia, me sentía destemplado. Cuando por fin decidí incorporarme me di cuenta de la cruel realidad, estaba muy mareado, todo me daba vueltas, sentía los ojos desorbitados y una murga dentro de mi cabeza, puse los pies sobre el piso y acto seguido vomité lo poco que había comido la noche anterior... (Leer Más)

El extraño caso del Hotel Supay

Eran las 2 a.m. cuando se apagó el motor del auto, con el último envión alcancé a estacionarlo a un lado del camino, revisé el tablero pero nada parecía fuera de lo normal, traté de encenderlo pero no hubo caso, prendí las balizas y bajé. El cielo estaba encapotado, el clima era húmedo, una espesa niebla cubría todo el lugar, difícilmente se podía ver a más de cinco metros. El único sonido provenía de los grillos y las únicas luces eran las de los faros del auto. Algunas polillas y otros insectos revoloteaban cerca de ellos. Me prendí un cigarrillo. (Leer Más)

Noche en el campo

No era la primera vez que pasábamos la noche allí. La luz de la luna se recostaba sobre el pasto mientras la orquesta de grillos no cesaba de tocar. Todo ocurrió en un campo, ubicado en las afueras de Buenos Aires, donde había una pequeña casa. El lugar era amplio, de varias hectáreas, con una gran pileta, un corral, un establo con unos cinco o seis caballos y unas cuantas parcelas con cultivos; un galpón lleno de herramientas y maquinarias arruinaba la vista del bello paisaje. (Leer Más)

La estación perdida

Me desperté de mal humor. Lunes por la mañana, una nueva semana comienza, otra vez volver a la rutina, los mismos medios de transporte, el mismo trabajo, la misma gente. Desayuné una taza grande de café, revisé mis mails y me dispuse a salir. Me puse la mochila y agarré las llaves. Después de quince minutos de esperar por fin vino el colectivo, pasarían otros veinte minutos hasta llegar a la estación de subte. Allí tomé el subte como todas las mañanas, pero me llamó mucho la atención la poca actividad que había en la estación ese día. Dentro del subte había poca gente, la mayoría sentada, inmiscuida en sus propios pensamientos, algunos leyendo, otros hablando por celular, otros simplemente durmiendo. (Leer Más)

Paz

Cuando apagué el despertador aquella mañana, sabía lo que debía hacer. Pasé la noche en vela extrayendo aceite de ricina, un poderoso veneno, una proteína proveniente de las semillas de ricino. Basta un miligramo para matar a una persona adulta, en pocas horas produce dolor abdominal, diarrea y vómitos por lo que puede fácilmente confundirse con una intoxicación por algún alimento en mal estado, le sigue una severa deshidratación, hipotensión y luego la muerte. (Leer Más)

El Llanto
Era uno de esos días de calor agobiante, el reloj marcaba las 17:15, estaba echado en mi cama con la vista fija en el techo, adormilado, con los ojos entrecerrados mientras sentía la caricia de una gota de sudor, que caía desde mi sien internándose en mi pelo. En el ambiente se respiraba aspereza, sequedad, por la ventana el único aire que entraba era caliente, el ventilador giraba pero no parecía ayudar en nada. Tenía sed, quería levantarme a buscar un vaso de agua fría, pero no tenía energía para semejante hazaña, en lugar de eso simplemente me quedé dormido. (Leer Más)

Mantenete al tanto de las novedades en Ignomanía! suscribite al RSS haciendo click acá o hacé que las notas lleguen a tu mail haciendo click en este otro lugar. Si no sabés de qué se trata todo esto de RSS podés averiguarlo en este post, donde lo explicamos.

7 comentarios:

Diana dijo...

Muy buenos todos los relatos! Me encantaron todos, así que cuando quieras sacar un libro ya tenes tu primera compradora, jaja.
Me gustaría saber en que te basas, o que usas de motivación para escribir. Siempre es interesante saber.
Saludos y éxitos!

Pablo dijo...

Si los leíste todos sos MÁGICA, ya que no existe o no tengo noticias de alguien que los haya leído TODOS.

Generalmente los escribo en pedo y corrijo sobrio. Si tomara ácido lisérgico sería el próximo Ray Bradbury...

Hay dos libros bases a la hora de escribir que me motivaron, uno es el genial libro de Stephen King "Mientras Escribo" que es como un manual de como él escribe sus historias, otro es el fenomenal libro de Marcelo Di Marco, "Taller de corte y corrección", ambos permanecerán en mi mesita de luz por largos siglos

Al dijo...

Banco este tipo de cosas.

Pablo dijo...

Yo te banco a vos Al, sos groso

Pablo dijo...

Te voy a dedicar un relato, Diana

Diana dijo...

En serio? Es todo un honor!!
Me parece muy bueno todo lo que escribís, y espero que sigas produciendo mucho mas; acá vas a tener siempre una fiel lectora y, quien sabe quizá algún día compradora!
Yo te banco, sabelo.

Pablo dijo...

;)

Gracias.

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...
 
Este blog está hecho por tres personas con distintas opiniones y formas de comer el asado. La opinión de uno de los autores no necesariamente representa la opinión de los otros ni la postura oficial de Ignomanía.
Todo el contenido de Ignomanía se encuentra bajo la licencia Atribución-No Comercial-Sin Obras Derivadas de Creative Commons, lo que significa que si te robás algo te vamos a mandar un sicario a domicilio, así que no te hagas el rana, pelotudo, eh.

Creative Commons License
Código Konami!!!
+30 LIVES!
Volver a Ignomanía