Bueno, acá estamos un nuevo viernes, y la cortamos un poco con enigmas policiales (aunque volverán!), los dejo con este, a ver si le sacan la ficha. A pensar.
-Trescientos pesos -contestó el empleado de la tienda.
-¿Y trece?
-Quinientos pesos.
-Si, entonces ¿Quinientos?
-Pues... mil. Y por si me lo pregunta, mil cuesta trescientos.
¿Qué es lo que esté comprando el cliente?


Hitler se entera que Ignomanía no funciona en Berlín






